"Cuando los jefes varones me dijeron que vistiera de forma 'conservadora' para que me tomaran en serio, decidí hacerles irrelevantes lanzando mi propia firma en rosa y robándoles clientes".
La abogada de inmigración Kathleen Martínez se enfrentó a una exigencia familiar pero frustrante de sus jefes masculinos: viste de forma conservadora si quieres que te tomen en serio. En lugar de conformarse, contraatacó lanzando su propio bufete de abogados vestido de rosa y conquistando a sus clientes. Su historia se convirtió en una sensación viral, celebrada como un momento de "Elle Woods" en la vida real, en el que la feminidad es fuerza, no debilidad.
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